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sábado, 7 de septiembre de 2019

UNO DE LOS MÁS GRANDES CUMPLE 100 AÑOS: BENNY MORÉ

RECORDAMOS AL MÚSICO MÁS GRANDE DE CUBA, UN HOMBRE SENCILLO QUE AMABA A SU PAÍS.

Se llamaba Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez, un campesino guajiro nacido en Las Villas, provincia de Cienfuegos, en Cuba, quien siempre quiso ser cantante, pero seguramente nunca se imaginó que su imagen y talento trascendería las fronteras como “el sonero mayor de Cuba”, “el príncipe del mambo” o “el bárbaro del ritmo”.
Este sábado 24 de agosto cumpliría 100 años este gran artista, quien aún es recordado por canciones emblemáticas como “De la rumba al cha cha chá”, “Qué bueno baila usted”, “Ensalada de mambo”, “Guajiro de verdad” y pare de contar.
Quizá estas últimas generaciones, como los llamados milleninials, por ejemplo, no le suene el nombre de este gran cantante, como presiente Vladimir Sosa, melómano y conductor del programa Consulado Caribe en RNV, no por nada malo, sino porque el asunto va más allá de que los jóvenes identifiquen a Maelo no como Ismael Rivera sino como Maelo Ruiz, por ejemplo, o que los nuevos géneros musicales inunden sus vidas.
Lil Rodríguez, periodista defensora de los valores culturales venezolanos y latinoamericanos, va más allá, pues piensa que sólo conocemos su imagen a través de una foto y su voz a través de los discos. “El tiempo se ha encargado también de que resulte prácticamente imposible superarle. Poseyó, como privilegio infinito, el don del oído absoluto. Era Bárbaro. Era el Benny”, cuenta en un extracto de su libro “Bailando en la casa del trompo”.
Aquí recordamos lo importante que fue y sigue siendo él: Benny Moré.

Entre anécdotas

Sosa cataloga a Moré como el tipo más grande de la música cubana en un país donde el son, el antepasado fundamental de la salsa, es la música que, básicamente, oye todo el mundo. “Benny se va a La Habana porque quería ser cantante desde muy chamo. De hecho, un día lo escucha Siro Rodríguez, un integrante del Trío Matamoros, y al pasar el tiempo, hacia 1945, Miguel Matamoros estaba afónico, no podía cantar. Ahí Siro dice: “Vamos a contratar a este muchacho, que es un duro”. Y empieza a construirse la figura de Benny Moré, a quien en ese entonces le decían Bartolo, por Bartolomé”.
Así comenzó todo: se fueron de gira a México ese año y cuando el Trío Matamoros decide volver a La Habana, él dijo: “Me quedo aquí probando suerte”. Miguel Matamoros le aconsejó que con su diminutivo Bartolo no iba a llegar a ningún lado: “Cámbiate ese nombre, es muy feo, significa burro”. Y ahí fue cuando decidió llamarse Benny.
En México empieza a trabajar en diferentes orquestas: de Mariano Marcerón, así como de Rafael de Paz, y empieza a consolidarse el nombre de un tipo que cantaba muy bien y que ya era un bravo, como lo califica Sosa Sarabia. Allí la gente empieza a buscarlo.
En esa época graba temas como “La Culebra”, “Yiri Yiri Bon” y “Yo no fui”, entre tantos éxitos.
“Después aparece Dámaso Pérez Prado, creador del mambo, y empieza a meterse en el tema con la orquesta más importante y pionera del mambo, con temas como ‘Rabo y oreja’, ‘Locas por el mambo’ y ‘Paquito E’che’, entra tantos”, refiere Sosa.
Fue a principios de los ‘50 cuando vuelve a Cuba y su carrera sigue en franco ascenso; funda su big band, importante desde el punto de la música afrocaribeña.
“Benny Moré fue un músico total. En plena dictadura batistiana era capaz de cantar ‘Yo sí que soy del campo/ y no me gusta que me digan okey’. Para fortuna de los melómanos, el inalienable sentido de dignidad del Benny originaría su Banda Gigante. Era septiembre de 1952. Benny grababa para la RCA y su orquesta acompañante era la de Ernesto Duarte. Benny grababa y tenía mucho éxito, pero inexplicablemente no se presentaba con la orquesta. No se daba cuenta de que era discriminado racialmente”, recuerda Rodríguez en su libro.
Entre la anécdotas de este gran cantante, el periodista Humberto Márquez recuerda que en 1955, en los estudios de la CMQ, en La Habana, se encontraba el maestro Aldemaro Romero. Benny grabaría el tema “Alma libre”, del compositor de boleros Juan Bruno, con Alfredo Sadel. “El cuento es que Sadel espera y espera y espera y nada que llegaba el Benny, quien tenía una fama de impuntual igual o peor que Héctor Lavoe. Eso hizo que Sadel estuviera bien molesto. Dijo: ‘Yo me voy’. En eso llegó el Benny bien rascado y Sadel se molestó más”. Benny le dijo: ‘Vamos a grabar’, y ahí quedó uno de los grandes temas inmortales interpretados por ambos grandes de la época, publicado por la RCA Víctor”.
Ya en Cuba era un famoso internacional y en los años 60, el entonces presidente Fidel Castro le pidió que lo acompañara con su canto en una campaña de alfabetización: “Benny se puso pa’ la cosa; asumió su compromiso con seriedad”, señala Sarabia.
Lo más cumbre es que muchas disqueras trataron de sacarlo de Cuba y él dijo que no, que él era cubano y que no estaba pendiente de irse para ningún lado. Era cubano de verdad.

“Recibió miles de tentadoras ofertas, pero se quedó al lado de su gente y ayudando en lo que podía. Famosa es la anécdota en la que se cuenta que un personaje le ofreció millones para que se fuera a Estados Unidos. Benny dijo ‘Está bien’. Me voy, pero debo llevarme a toda mi familia. Satisfecho, el empresario le dijo que no había problemas y preguntó cuántos eran. Y fue entonces cuando Benny le respondió con su inolvidable sonrisa: ‘Son cinco millones de cubanos’”, recuerda Lil Rodríguez.
Así era Benny Moré, el Sonero Mayor, quien se refería de Ismael Rivera también como “el Sonero Mayor”. Allí reconocía que Maelo era un duro y él un tipo sencillo.
Moré también será recordado por temas emblemáticos como “Mata Siguaraya”, “Rumberos de ayer”, “Bárbaro del ritmo”, “Bonito y sabroso” y “Como fue”, entre tantos éxitos.
Como homenaje, en Venezuela, este sábado 24, a las 11:00 de la mañana, se inaugurará una exposición pictórica de más de nueve piezas con imágenes del artista, en la Casa de Nuestra América José Martí, entre las esquinas de Veroes y Jesuitas, parroquia Altagracia. Bajo la curaduría de Freddy Quintero, se rendirá un tributo a la personalidad, el arte musical y a la participación de Moré en la cultura popular de Cuba, Latinoamérica y el Caribe.
Ciudad Ccs/Rocío Cazal



Publicado en Ciudad Ccs: http://noticias.ciudadccs.info/uno-los-grandes-cumple-100-anos-benny-more/

martes, 2 de agosto de 2016

LA COTA LIL: A Roberto Todd, in memoriam

Los olvidos hacen daño. Se parecen a la ingratitud.  El olvido puede hacer parte de la alienación, de la banalización inculcada que impide hurgar en el recuerdo propio o colectivo y en cambio se regodea en la fantasía mediática.

Tenemos en Venezuela tal cantidad de valores culturales, y en este caso, musicales que la palabra olvido no debería jamás aplicarse a ellos pues el término tendría que ser permanencia, gratificante permanencia sustentada en la memoria y la gratitud hacia quienes han hecho el camino.

Pero no. Nos olvidamos si no los vemos en televisión, si no hacen parte de un escándalo, si no marchan. Y es acá cuando nos lamentamos por los millones de cultores y creadores inmensos, auténticos, genuinos, aportadores, que quedan en un anonimato programado por la industria del olvido.

No olvido a Roberto Todd, y como a muchos, me dolió profundamente su partida. Y no porque partiera sino porque nuestro pueblo, en su inmensa mayoría sometido al mecanismo alienante de la información programada no supo que más allá de ser hermano de Cecilia Todd, Roberto fue un músico ejemplar, creador, investigador, promotor, silencioso, genial, y que todo eso que hizo en la música fue porque así mismo era su condición humana.

Qué entrañable ser era este artista de las cuerdas y la venezolanía que era capaz de ir hasta el periódico a expresar una felicitación, o dar una opinión, un aporte, un dato, un consejo ante temas en lo que él no era el centro. Pocos hacen eso.

Cuando lo veía llegar a la redacción sabía que la vida me estaba enviando un banquete de humana y amigable sabiduría Roberto se fue el pasado sábado 23. La fragilidad física que siempre le acompañó pasó factura.

Nunca fue un artista “de moda” gracias a Dios, porque como bien me dijo una vez Rodolfo Mederos en Buenos Aires “Lo que se pone de moda, después se pone en oferta”. Y Roberto Todd no vivió para estar en la vitrina. Su dimensión es otra, inatrapablemente hermosa.

Un gran abrazo, Roberto. Cambur pintón.

Lil Rodríguez
@lildelvalle


domingo, 17 de julio de 2016

LA COTA LIL: Cal Tjader, aquél gringo sueco

Hoy los seguidores de la Trova Madre recordamos a Sindo Garay, y los amantes de la poesía militante y afro recordamos a Nicolás Guillén, fallecidos en 1968 y 1989 respectivamente. Y un 16 de julio nacieron Don Fernando Ortiz y Rubén Blades.

Este 16 de julio que ya culminó también festejamos los melómanos de por acá el natalicio de un ser excepcional, un gringo de origen sueco que nos aportó un mundo de sonoridades, posibilidades y experiencias a través de la música caribeña que asumió un día para no abandonar jamás.

Estamos hablando de Callen Tjader, para nosotros sencillamente Cal Tjader, un grande que se atrevió, y cómo, a sumergirse en la melódica y la rítmica afrocaribeña en general y afrocubana en particular para realzar tanto al Caribe como a su trabajo creador.

Nació en San Luis, EEUU, el 16 de julio de 1925 y falleció como consecuencia de un infarto cuando estaba en una gira en Manila, Filipinas, el 5 de mayo de 1982. El vacío dejado por este genial vibrafonista se siente todavía.

Por uno de mis hermanos supe de Tjader pues integró un trío que a él le gustaba mucho: el de Dave Brubeck, pero realmente le conocimos y admiramos a partir de las dos joyas grabadas junto a Eddie Palmieri entre mayo de 1966 y marzo de 1967: El Sonido Nuevo y Bamboléate.

Palmieri y Tjader eran famosos y, qué cosa, ya Tjader había trabajado sobre temas de Chano Pozo y además su percusionista era tremendo admirador de Pello el Afrokan. No olvidemos que Palmieri estaba decidido a trabajar con el Mozambique, ritmo creado por Pello.

Bobby Rodríguez, Barry Rogers e inclusive Ismael Quintana estuvieron en esa experiencia que juntó a estos dos colosos. Quien tenga esos álbumes, atesórelos pues son joyas musicales. No da para mucho el espacio coteño pero recordemos a Cal Tjader, hurguemos en su discografía y obra, y valoremos, más allá del jazz y la salsa su aporte a la musicalidad caribeña actual.

Lil Rodríguez
@lildelvalle


domingo, 10 de julio de 2016

LA COTA LIL: Carlos Puebla, Irreductible

Este martes se cumplirán 27 años de la partida de Carlos Puebla, excepcional trovador que no dudó nunca en otorgar sus dones a la causa de su pueblo, que libraba la batalla por su segunda independencia.

Siempre hemos pensado que él y Alí Primera tienen mucho en común, sobre todo la ausencia del miedo. A nuestro Padre Cantor jamás le tembló la voz ni el pulso para citar a Bolívar cuando nadie lo nombraba, para hablar de proletariado cuando el término estaba enclaustrado en pequeños grupos, para arengar contra el Imperialismo llamándolo por su nombre y oponiéndosele de frente con lo único que tenía: su cuatro, su guitarra, su creación, su voz y su irreductible militancia. Así, exactamente fue Carlos Puebla, enfrentado a toda forma de opresión y cantando las verdades aún a costa de la prisión y la persecución. Es leyenda cómo en plena dictadura de Batista fue invitado a la televisión y Puebla, todo él, vertical como era, cantó: “Aquí falta, según veo, un nuevo gesto mambí / la palabra de Martí / o el machete de Maceo”. Luego nadie quería salir del estudio de TV por miedo, justo lo que nunca tuvo el gran juglar.

Nació el 11 de septiembre de 1917 y nos dejó físicamente el 12 de julio de 1989, el martes hará 27 años. El anecdotario de su obra es infinito. Con su grupo “Los Tradicionales” hizo Este es mi pueblo, Pobre mi Cuba y Plan de Machete en plena dictadura y temas como En eso llegó Fidel, Duro con él, cinco puntos, Emiliana y hasta Venezuela, amén de Hasta Siempre y Que pare el son en tributo al Che. Un extenso artículo mío al respecto está en: http://www.cubadebate.cu/especiales/2009/07/12/carlos-puebla/#.V3_vIdZyhyQ

Carlos Puebla fue un legítimo sonero por música y por causa social.
Una vez dijo: “Yo no soy un cantante. Yo soy un cantor. Cantante es el que tiene con qué. Cantor es el que tiene por qué”. Fue a él a quien Nicolás Guillén dijo: El poeta eres tú. Y así sigue siendo. Poeta militante.

Lil Rodríguez
@lildelvalle

domingo, 26 de junio de 2016

LA COTA LIL: Al maestro con cariño

“No se dice 'lapso de tiempo' porque es una redundancia. Lapso solo aplica al tiempo, así que lo correcto es decir por ejemplo, En un lapso de diez días”.
Ajá
“Trate de no convertir sustantivos o adjetivos en verbos”
¿Cómo así?
“No escriba ni diga nunca eso de 'aperturar', por ejemplo, o 'versionar'. Es terrible.
Ajá
“No entiendo por qué ahora dicen 'mi amigo personal', si un amigo es un amigo.¿será que no creen y necesitan acentuarlo?
Ajá
“¡Qué barbaridad! ¿Cómo pueden escribir que se le hizo la autopsia a un cadáver?. Es autopsia nada más. Que yo sepa no se le hace autopsia a un vivo”.
Ajá
“Mija, tenga cuidado con el 'ingresar' y el 'entrar'.
¿Por qué?
Porque no son sinónimos. No es lo mismo, por ejemplo, entrar en un hospital que ingresar en él. A la Real Academia de la Lengua entran muchas personas, pero pocas ingresan a ella. ¿Me copió?
Ajá

Y así por esa vía de enseñanza sencilla, alegre e inolvidable, el inmenso periodista que fue el profesor Jesús Rosas Marcano me enseñaba el amor al idioma sin aula, con afecto al viento. Nos sentábamos en unas escaleras en cualquier parte y allí nos ratificábamos la amorosa responsabilidad de ser periodista más allá de la crónica, el reportaje, la opinión, pues incluíamos la verticalidad con el idioma, golpeado en estos tiempos tanto en el hablar como en la escritura.


Como él, me es imposible olvidar a maestros periodistas que he conocido directamente como Jesús Romero Anselmi, Carlos María Gutiérrez, José Suárez Núñez, Carlos Jorquera y Eleazar Díaz Rangel entre otros, o a mi eterno profesor de castellano, Carlos Gauna y a mi querido profesor de latín, Germán Flores por haberme inculcado ejemplo y valores. Algunos siguen haciendo camino y otros partieron a ejercer la eternidad.

Mañana, Día del periodista venezolano, ratificamos nuestro compromiso con la gratitud, con la verdad, y con las formas de decirla.

Lil Rodríguez
@lildelvalle


Mestro Jesús Rosas Marcano

domingo, 5 de junio de 2016

LA COTA LIL: Temas a La Carta

Con la escritura y el papel nacieron las cartas, y de las postas de caballería nació el servicio postal, en desuso hoy porque bueno, el fax, el teléfono y sobre todo el correo electrónico, el messenger, el Whatsapp le dieron un golpe mortal a las cartas de amor, de reclamo, a las cartas familiares. Ahora el asunto se resuelve efectivamente abriendo la 'bandeja de entrada' de la cuenta  o colocando caritas de todo tipo que simplifican hasta el aburrimiento el acto de comunicarse.
La Carta ha estado a la orden del hecho noticioso durante estos días y aludirla no ha sido un acto de amor ni de reclamo precisamente. Parece de venganza, y la venganza tiene feo rostro.
Me puse a pensar en otras cartas y me encontré el inolvidable rostro de Pedro Infante haciendo el picaresco tema de Rubén Fuentes y Rubén Méndez, Carta a Eufemia, una nota: “Cuando recibas esta carta sin razón/ Eufemia/ ya sabrás que entre nosotros  todo terminó”… 
Hay otra carta mexicana que como la interpretada por Infante, le ha dado la vuelta al mundo, y no por correo. Salvador 'el chava' Flores nos dejó La Vieja Carta, que en la voz inmortal de Felipe Pirela es dramática: “Hoy nuevamente tengo en mis manos la vieja carta/  que hace diez años con mil angustias te redacté”… 
Y para qué decir que La Carta de Enrique Hidalgo en la voz de Gualberto Ibarreto nos hizo a todos escribir cantando. “Denme claridad/ que voy a leer/ la carta que ayer me dio Soledad”… 
Sin embargo creo humildemente  que hablando de epístolas, la más hermosa escrita y cantada es Escríbeme de Guillermo Castillo Bustamante, compuesta cuando era preso político de la dictadura de Pérez Jiménez, dedicada a su hija Inés y entonada para la historia nada menos que por Alfredo Sadel: “Son tus cartas mi esperanza, mis temores, mi alegría/ y aunque sean tonterías/ escríbeme”…
Venezuela escribe hoy su propia Carta, y es de dignidad.

Lil Rodríguez
@lildelvalle

 

domingo, 29 de mayo de 2016

LA COTA LIL: Conversando con Ray Pérez

La cosa fue en un mercado, en Guarenas. El señor me miraba y cuando lo detallé no pude evitar el grito de alegría: “Muchachoooo".
Era nada menos que Ray Pérez, el vanguardista presidente vitalicio de la salsa venezolana, el inconfundible, el único. Ray sonrió con amplitud, y vino el abrazo.
Con sinceridad debo decir que sigue pareciendo un muchacho. Entero y encantador, erguido, delgado, saludable, fuerte y animoso.
Pensamos igual al mismo tiempo. “Pongamos al día los números de teléfono”, y Ray: “Déjame hacerte ya una foto”. Yo estaba en lo mismo ante la miradas de los curiosos que no entendían mucho el alborozo de esta señora con canas y ese flaco avispao. Jejeje.
Contó que está bien y muy activo. “ Déjame decirte que estamos trabajando todo el año, sostenidamente. Sorprende cómo llaman desde Colombia, España, Italia, Panamá...”
Le aseguré que a medida que pase el tiempo serán más los llamados desde otros países porque poco a poco, también en esta materia, la verdad de la salsa hecha en Venezuela va recuperando el histórico lugar que le corresponde y que le fue ninguneado por los intereses discográficos y del espectáculo extranjeros. “Tú lo dirás jugando, pero es así, porque con cada concierto afuera viene la avalancha de preguntas y los investigadores van acopiando  datos y corrigiendo errores. Así, como lo vivimos tú y yo con Beto, el periodista norteamericano. Te acuerdas?”
Y claro que recuerdo. Me tocó recibirlo en Caracas acompañada del pana Eliel Rivero, trombón de Bailatino. Venía exclusivamente a entrevistar a Ray Pérez, y yo fui la intermediaria.
Bien. Está preparando nuevo viaje. “Voy a Barranquilla y a Cartagena. Luego iremos a España y estamos esperando confirmación de Italia y de otro país más al norte”.
¿Y qué haces en el mercado?
-Mi esposa se me fue de vacaciones y estoy de amo de casa, cará.

Lil Rodríguez
@lildelvalle

Ray Pérez. Foto: Lil Rodríguez


domingo, 22 de mayo de 2016

LA COTA LIL: AliADos: Un concierto inusual

Esto de ver sobre el escenario a padre e hijo no es usual; se ha dado. Recordamos a Andy Montañéz con sus hijos y a Canelita Medina con su hija, y a Pablo Milanés con su hijas por citar tres ejemplos. Tampoco es la primera vez que Alí Alejandro Primera se faja en tarima junto a su hijo Alí Alejandro. La primera vez que los pude apreciar juntos lo del padre era una verdadera batalla de nervios. Luego les volví a ver y Alí Alejandro el viejo ya estaba curado. Y es que su hijo ya no es una promesa, es una fantástica realidad surgida del propio talento y de los valores éticos y musicales inculcados en casa. 
Este próximo jueves estarán en concierto será formal y sólo ellos como cantores en escenario. Imperdible, pues no veremos a Alí Alejandro como siempre le encontramos sobre la tarima del fragor político. Le apreciaremos de la mano de la canción venezolana, y de sus temas, en una especie de Silva al amor y a la vida. Y veremos más, porque Alí Alejandro el joven estará junto a su padre, con pulso propio, fuera del cascarón, con su voz y su propuesta. 
Excelente porque a la tradición de lo nuestro se unirá una novísima sonoridad que bien vale la pena apreciar y no dejar que nos la cuenten. Que Víctor Morles sea el director musical de este concierto ya habla por si solo. Morles, destacado pianista y creador nuestro será secundado por Jorge Villarroel en la percusión y Allan Torres en el bajo. Na guará. La cosa será este jueves en el teatro Bolívar, frente a la plaza Bolívar, a las 5 de la tarde y desde mañana lunes estarán a la venta las entradas que, por su solidario precio, Bs. 300, recomiendo adquirir con tiempo. Ahí nos vemos.

Lil Rodríguez