miércoles, 18 de septiembre de 2019

"SOPA DE CARACOL", "SAN MARTÍN" Y FERNANDO COLINA

En declaraciones sobre el caso de Fernando Colina, músico fallecido en Colombia tras negársele atención médica por ser venezolano, he atribuido indebidamente a él la autoría del tema musical “Sopa de caracol”. Es un error que cometí al repetir sin confirmar un dato publicado así por la colombiana Cadena Caracol.


Este tema es de un grupo hondureño, llamado Banda Blanca, y es inspirado en el garifuna, género musical centroamericano, proveniente de la cultura del mismo nombre que resultó de la mezcla de africanos y arawacos. El dialecto con el que empieza la canción es garifuna.

Sucede que este tema fue interpretado y versionado por muchos cantantes y agrupaciones (Wilkins, Soca Factory, Los Fabulosos Cadillacs) con Fernando Colina y su Banda entre ellos. En Venezuela es recordado porque Sábado Sensacional lo presentó, pero no es el compositor ni el cantante original.

Fernando Colina sí es el cantante original de otro hit: el “Ritmo de San Martín”, pues era el cantante del grupo La Banda Show (conocido como Banda Show Panamá).

Agradezco a Vladimir Sosa Saravia (sic) su preocupación e investigación sobre el equívoco, que no altera en lo más mínimo la indignación por el trato xenófobo y mortal prodigado a nuestro compatriota en Colombia.

Ernesto Villegas Poljak

Publicado en su blog el 17 de agosto de 2019:

viernes, 13 de septiembre de 2019

MAESTRO GUSTAVO ARANGUREN #QEPD

#Luto | Ha muerto Gustavo Aranguren... La trompeta llora la partida del Maestro, el país musical también. Sit tibi terra levis Gustavo.

El proyecto "Memorias del Tiempo en la voz de sus protagonistas" del Archivo Audiovisual de la Biblioteca Nacional de Venezuela retrató al maestro Gustavo Aranguren.
Aquí un fragmento de aquella entrevista


Entrevista a Gustavo Aranguren

Productor y Camarógrafo Henry Rueda
Periodista Miguel Armando García
Edición Jorge Bernal
Consulte la entrevista completa en el Archivo Audiovisual
Colección Archivo de la Palabra
Sección “Memorias del Tiempo en la Voz de sus Protagonistas"
Biblioteca Nacional de Venezuela

sábado, 7 de septiembre de 2019

UNO DE LOS MÁS GRANDES CUMPLE 100 AÑOS: BENNY MORÉ

RECORDAMOS AL MÚSICO MÁS GRANDE DE CUBA, UN HOMBRE SENCILLO QUE AMABA A SU PAÍS.

Se llamaba Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez, un campesino guajiro nacido en Las Villas, provincia de Cienfuegos, en Cuba, quien siempre quiso ser cantante, pero seguramente nunca se imaginó que su imagen y talento trascendería las fronteras como “el sonero mayor de Cuba”, “el príncipe del mambo” o “el bárbaro del ritmo”.
Este sábado 24 de agosto cumpliría 100 años este gran artista, quien aún es recordado por canciones emblemáticas como “De la rumba al cha cha chá”, “Qué bueno baila usted”, “Ensalada de mambo”, “Guajiro de verdad” y pare de contar.
Quizá estas últimas generaciones, como los llamados milleninials, por ejemplo, no le suene el nombre de este gran cantante, como presiente Vladimir Sosa, melómano y conductor del programa Consulado Caribe en RNV, no por nada malo, sino porque el asunto va más allá de que los jóvenes identifiquen a Maelo no como Ismael Rivera sino como Maelo Ruiz, por ejemplo, o que los nuevos géneros musicales inunden sus vidas.
Lil Rodríguez, periodista defensora de los valores culturales venezolanos y latinoamericanos, va más allá, pues piensa que sólo conocemos su imagen a través de una foto y su voz a través de los discos. “El tiempo se ha encargado también de que resulte prácticamente imposible superarle. Poseyó, como privilegio infinito, el don del oído absoluto. Era Bárbaro. Era el Benny”, cuenta en un extracto de su libro “Bailando en la casa del trompo”.
Aquí recordamos lo importante que fue y sigue siendo él: Benny Moré.

Entre anécdotas

Sosa cataloga a Moré como el tipo más grande de la música cubana en un país donde el son, el antepasado fundamental de la salsa, es la música que, básicamente, oye todo el mundo. “Benny se va a La Habana porque quería ser cantante desde muy chamo. De hecho, un día lo escucha Siro Rodríguez, un integrante del Trío Matamoros, y al pasar el tiempo, hacia 1945, Miguel Matamoros estaba afónico, no podía cantar. Ahí Siro dice: “Vamos a contratar a este muchacho, que es un duro”. Y empieza a construirse la figura de Benny Moré, a quien en ese entonces le decían Bartolo, por Bartolomé”.
Así comenzó todo: se fueron de gira a México ese año y cuando el Trío Matamoros decide volver a La Habana, él dijo: “Me quedo aquí probando suerte”. Miguel Matamoros le aconsejó que con su diminutivo Bartolo no iba a llegar a ningún lado: “Cámbiate ese nombre, es muy feo, significa burro”. Y ahí fue cuando decidió llamarse Benny.
En México empieza a trabajar en diferentes orquestas: de Mariano Marcerón, así como de Rafael de Paz, y empieza a consolidarse el nombre de un tipo que cantaba muy bien y que ya era un bravo, como lo califica Sosa Sarabia. Allí la gente empieza a buscarlo.
En esa época graba temas como “La Culebra”, “Yiri Yiri Bon” y “Yo no fui”, entre tantos éxitos.
“Después aparece Dámaso Pérez Prado, creador del mambo, y empieza a meterse en el tema con la orquesta más importante y pionera del mambo, con temas como ‘Rabo y oreja’, ‘Locas por el mambo’ y ‘Paquito E’che’, entra tantos”, refiere Sosa.
Fue a principios de los ‘50 cuando vuelve a Cuba y su carrera sigue en franco ascenso; funda su big band, importante desde el punto de la música afrocaribeña.
“Benny Moré fue un músico total. En plena dictadura batistiana era capaz de cantar ‘Yo sí que soy del campo/ y no me gusta que me digan okey’. Para fortuna de los melómanos, el inalienable sentido de dignidad del Benny originaría su Banda Gigante. Era septiembre de 1952. Benny grababa para la RCA y su orquesta acompañante era la de Ernesto Duarte. Benny grababa y tenía mucho éxito, pero inexplicablemente no se presentaba con la orquesta. No se daba cuenta de que era discriminado racialmente”, recuerda Rodríguez en su libro.
Entre la anécdotas de este gran cantante, el periodista Humberto Márquez recuerda que en 1955, en los estudios de la CMQ, en La Habana, se encontraba el maestro Aldemaro Romero. Benny grabaría el tema “Alma libre”, del compositor de boleros Juan Bruno, con Alfredo Sadel. “El cuento es que Sadel espera y espera y espera y nada que llegaba el Benny, quien tenía una fama de impuntual igual o peor que Héctor Lavoe. Eso hizo que Sadel estuviera bien molesto. Dijo: ‘Yo me voy’. En eso llegó el Benny bien rascado y Sadel se molestó más”. Benny le dijo: ‘Vamos a grabar’, y ahí quedó uno de los grandes temas inmortales interpretados por ambos grandes de la época, publicado por la RCA Víctor”.
Ya en Cuba era un famoso internacional y en los años 60, el entonces presidente Fidel Castro le pidió que lo acompañara con su canto en una campaña de alfabetización: “Benny se puso pa’ la cosa; asumió su compromiso con seriedad”, señala Sarabia.
Lo más cumbre es que muchas disqueras trataron de sacarlo de Cuba y él dijo que no, que él era cubano y que no estaba pendiente de irse para ningún lado. Era cubano de verdad.

“Recibió miles de tentadoras ofertas, pero se quedó al lado de su gente y ayudando en lo que podía. Famosa es la anécdota en la que se cuenta que un personaje le ofreció millones para que se fuera a Estados Unidos. Benny dijo ‘Está bien’. Me voy, pero debo llevarme a toda mi familia. Satisfecho, el empresario le dijo que no había problemas y preguntó cuántos eran. Y fue entonces cuando Benny le respondió con su inolvidable sonrisa: ‘Son cinco millones de cubanos’”, recuerda Lil Rodríguez.
Así era Benny Moré, el Sonero Mayor, quien se refería de Ismael Rivera también como “el Sonero Mayor”. Allí reconocía que Maelo era un duro y él un tipo sencillo.
Moré también será recordado por temas emblemáticos como “Mata Siguaraya”, “Rumberos de ayer”, “Bárbaro del ritmo”, “Bonito y sabroso” y “Como fue”, entre tantos éxitos.
Como homenaje, en Venezuela, este sábado 24, a las 11:00 de la mañana, se inaugurará una exposición pictórica de más de nueve piezas con imágenes del artista, en la Casa de Nuestra América José Martí, entre las esquinas de Veroes y Jesuitas, parroquia Altagracia. Bajo la curaduría de Freddy Quintero, se rendirá un tributo a la personalidad, el arte musical y a la participación de Moré en la cultura popular de Cuba, Latinoamérica y el Caribe.
Ciudad Ccs/Rocío Cazal



Publicado en Ciudad Ccs: http://noticias.ciudadccs.info/uno-los-grandes-cumple-100-anos-benny-more/

CÁTEDRA LIBRE LUIS ANTONIO BIGOTT: LAS DIMENSIONES DE UN EDUCADOR.

El pasado viernes acudimos a la convocatoria del Centro Internacional de Estudios para la Descolonización Luis Antonio Bigott y desde temprano fuimos llegando a la Casa de la Historia Insurgente en pleno centro de Caracas, para ser testigos y participantes de la inauguración de la Cátedra Libre Luis Antonio Bigott donde nos reencontramos con pensamiento del Maestro que la nombra. 

La presentación de la Cátedra Libre Luis Antonio Bigott estuvo cargada de entusiasmo, emotividad y conciencia de la vigencia de las ideas de Luis Antonio. Allí fueron apareciendo sus estudiantes, compañeros, familiares y amigos; pero también algunos otros que no lo conocieron en vida y que fueron a su encuentro conscientes de que fue un hombre fundamental en pensamiento y en acción para esta tierra. Gente de la universidad, de la cultura, de las artes y de las comunidades activas, sobretodo afrodescendientes en las que el Maestro trabajó durante muchos años. 

CENTRO DE ESTUDIOS. 

En noviembre del año pasado el presidente Nicolás Maduro instruyó la creación de un espacio para el estudio del pensamiento descolonial, luego de que la 3era Escuela del Pensamiento Crítico Descolonial: Estados y Procesos Constituyentes reuniera en Caracas a investigadores y pensadores de la talla de Enrique Dussel, Ramón Grosfoguel, Sabelo J Ndlovu-Gatsheni, Juan José Bautista, Houria Bouteldja, Karina Ochoa y José Romero-Losacco. 

Recién inaugurado este año, la Gaceta Oficial del 14 de enero en su decreto N° 3.738 anunciaba la creación del Centro Internacional de Estudios para la Descolonización Luis Antonio Bigott, adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, desde entonces ya han organizado junto a la Cancillería el Seminario sobre Reparación de Víctimas de la Esclavitud y la Descolonización de la Mente con el profesor surinamés Sandew Hira. 

LIBRE PARA LOS SABERES 

El Centro no puede perder la oportunidad de mostrar toda la dimensión de Luis Antonio Bigott, uno de los intelectuales (que si me lee decirle así, se arrecha) más importantes de nuestro tiempo. Pedagogo, investigador, cultor, escritor, poeta, revolucionario, internacionalista y echador de vaina, militante antes que todo de la alegría. Quien supo consagrar su vida a la emancipación de esta tierra nuestroamericana. No será sencillo abarcar todo el pensamiento crítico y liberador de este hombre parido en las aguas deltanas, todo un reto para la Cátedra que recién nace, al igual que el Centro que la cobija. 

Guillermo Barreto, presidente del Centro Internacional de Estudios para la Descolonización Luis Antonio Bigott, inició el evento hablándonos del Centro recién creado e introduciéndonos al ideario del inspirador de la Cátedra; luego Gregorio Pérez Almeida, profesor también vinculado a la institución nos dio un repaso por la vida y obra del maestro Luis Antonio. Pero fue Jesús "Chucho" García investigador y militante de la causa afrodescendiente con "Las cinco dimensiones de un cimarrón planetario" el encargado de ubicar a Luis Antonio Bigott en su justo lugar, trayéndonos al hombre de vuelta presente con sus palabras llenas de emoción, describiéndo entre historias y anécdotas su relación de estudiante, amigo, compañero y colega; una relación curtida en años de trabajo y camaradería. No podía ser otro más que "Chucho" García el encargado de inaugurar este espacio de estudio y reflexión. 

Con "Chucho" se auto convoca la afrovenezolanidad, allí estuvimos por negros y por Luis Antonio, a quien nada de lo afro le era ajeno; querido en Barlovento como uno más de la casa por todos los años dedicados a comprender y mejorar las condiciones socioculturales de los habitantes de esa zona mirandina. Allí se dejaron ver Farides Mijares, Miguel Urbina, Jhonny Rudas y otros maestros de tambor yoruba junto una pléyade de jóvenes de las nuevas generaciones de tamboreros, habían preparado un Ituchu Ashe, un tambor en homenaje a los muertos; pero que decidieron cambiar por otros toques ceremoniales y de gozo para honrar al hombre que pese a trascender de este plano terrenal mantiene vivo su espíritu en ideas e influencia transmitidas a quienes fuimos tocados por su verbo incendiario y su accionar incansable. 

El tambor batá y los cantos a los orishas de la tradición Ifá de la cultura yoruba cesaron para dar por inaugurada la Cátedra Libre en clave de Seminario Permanente; pero antes la palabra fue dada a Belkis Bigott Suzzarini, docente e hija de Luis Antonio quien agradeció tanto cariño dado al querido viejo y reconocerse entre hermanos. Es motivo de celebración la inauguración de la Cátedra Libre Luis Antonio Bigott, allí podremos honrar y reflexionar juntos en torno a el pensamiento crítico y las ideas liberadoras de quien nos invitó a la investigación-acción, a descolonizarnos en palabras y en hechos, y a formarnos para la transformación de nuestra cotidianidad en tiempo de boleros. Allí nos vemos Luis Antonio. 

Vladimir Sosa Sarabia 
sosasarabia@gmail.com 


Publicado en Semanario Todas Adentro N°765. 08 de junio de 2019.

TE INVITO PA' EL CONVITE

Un festival es una fiesta, los hay de todo tipo, para todos los ámbitos de la creación, artísticos o no; un festival siempre está vinculado al hecho cultural y cuando están desprovistos del hecho mercantil son verdaderos medidores de la altura espiritual de una sociedad. En los festivales nos encontramos, nos visibilizamos y nos reconocemos como iguales en nuestras diferencias. Los de música son de los más interesantes, porque los asistente lejos de ser espectadores pasivos se convierten en el alma de la fiesta. A los festivales de música vamos a ver, escuchar y además a bailar, para consumar así el hecho extraordinario de la celebración colectiva entre gente desconocida existiendo al son una misma melodía.

Desde hace dos años, se viene celebrando el Festival El Convite un evento maravilloso para el encuentro de los amantes de la música y la fiesta. Tres días en los que los asistentes nos encontramos con las propuestas musicales del momento y algunas otras manifestaciones artísticas. La experiencia de las ediciones pasadas de El Convite han sido sencillamente mágicas y en el futuro confiamos que seguirán siendo así; porque tienen que venir próximas ediciones.

El Convite, apunta a convertirse en el festival musical más significativo del país, eso será posible solamente garantizando que año tras año la experiencia adquirida en cada edición pueda ponerse en práctica. En Venezuela hay varios festivales musicales, públicos y privados, pero temáticos en su inmensa mayoría, dedicados a un genero especifico; los hay de rock, de jazz, de salsa, de nuevas bandas y los asociados a ferias populares o fiestas patronales, pero no existe ningún festival de la envergadura, variedad y calidad de el Festival El Convite y si le sumamos el hecho de que este es un evento que cuenta con patrocinio público pero es una iniciativa absolutamente independiente cobra mayor valor.

Lo que mueve un evento como este es una maquinaria perfectamente ensamblada y engrasada. Durante el espacio-tiempo que sucede El Convite cientos de profesionales ponen su mayor esfuerzo en pro del éxito del espectáculo; así productores, músicos, managers, promotores, comunicadores, personal logístico, técnicos de iluminación y sonido y un largo etcétera aportan su conocimiento y experiencia para que el público asistente, solo tenga que preocuparse y concentrarse en disfrutar las muestras musicales y demás manifestaciones artísticas.

Hay quienes piensan que un festival de esta magnitud es un derroche de dinero y tiempo. Las ganancias no se ven en cifras numéricas, no son ceros en una cuenta bancaria, porque la riqueza que en el plano de lo simbólico deja en asistentes y participantes no es cuantificable. Garantizar que El Convite siga sucediendo, mejorando y creciendo debe ser un compromiso adquirido por todos los que, como quien escribe, asumimos el arte, la creación y el sano espectáculo como modo de vida y ámbito profesional. No es difícil vislumbrar a este festival entre los más importantes del continente en un futuro cercano y en ello me apuesto la vida. 

Vladimir Sosa Sarabia 
sosasarabia@gmail.com



Publicado en página web de El Convite. 10 de junio de 2019.